El Montseny, Reserva de la Biosfera

El Montseny, Parque Natural

Desde 1977 el macizo de El Montseny es parque natural. A menos de 50 kilómetros de Barcelona, la protección legal le ha librado de una, más que segura, invasión de casas, urbanizaciones, carreteras… y todo lo que viene detrás. También ha permitido que siga siendo el gran pulmón del área metropolitana y ser considerado ahora la joya de la corona.

La iglesia de El Brull, el Ayuntamiento y algunos locales de servicios comunes constituyen el núcleo visible de una población dispersa por el municipio.

Cruzar el Montseny hoy supone cambiar el ritmo urbano, si uno quiere recorrer sus estrechas y serpenteantes carreteras disfrutando de rincones sorprendentes, abundantísimos bosques, un paisaje maravilloso y numerosos elementos históricos y culturales, como una gastronomía deliciosa, las iglesias de sus pueblos o una fortaleza ibérica única. Los conductores tendrán que esperar la parada en alguno de los miradores, en alguno de sus pueblos bien cuidados, o el recorrido de alguno de los numerosos senderos establecidos para disfrutar de cerca del territorio y de sus extraordinarias panorámicas.

Masia Mariona, hoy sede de la Reserva de la Biosfera y Parque Natural de El Montseny

Los brillos de la ciudad, sin embargo, y el boom económico de las décadas precedentes atrajeron a una parte importante de la población rural del Montseny, con el consiguiente despoblamiento. Se han perdido muchas de las masías que salpicaban un territorio parcheado de bosques, pastos y cultivos y, con ello, también, gran variedad de ambientes para las especies silvestres. La actual invasión del bosque no es necesariamente una ganancia para la naturaleza, en este caso, sino que al hacerse más homogénea pierde diversidad. Los gestores del Parque conocen muy bien el proceso y se esfuerzan continuamente en dar facilidades a los habitantes locales para que puedan desarrollar un proyecto de vida interesante, trabajando la tierra o estableciendo negocios, sin abandonar su lugar de origen.

Un espacio natural muy particular

En El Montseny se dan algunas circunstancias que necesitan información y una mirada atenta para pasar por encima de algunos tópicos comunes. Más del 80% del terreno del Parque es propiedad privada, por tanto la gestión pública de la conservación se ha visto obligada a seguir una fructífera trayectoria de complicidades entre intereses públicos y privados.

Antonio Pou

Muralla de la Fortaleza ibérica de El Montseny

Las restricciones a la actividad se han compensado con inversiones en mejora de servicios comunes, infraestructuras, apoyos a iniciativas económicas, servicios a las viviendas aisladas… Algunos interlocutores entrevistados muestran su percepción de que el parque es el gran activo del territorio para desarrollar actividades económicas nuevas. Incluso a esta percepción se suma otro matiz que va más allá del interés empresarial, la satisfacción de vivir en un lugar privilegiado del que también se sienten cuidadores.

Al hilo de las manifestaciones de algunos emprendedores locales se pone de manifiesto otra de las dualidades que se dan cita en el Montseny. El encuentro entre los habitantes locales y los visitantes urbanos es, sin duda, una oportunidad para muchos de los nuevos negocios. Resulta evidente para los de hostelería o servicios de actividades al aire libre, pero también lo es para los productores primarios innovadores que quieren ofertar calidad en sus productos y garantía en los procedimientos de cultivo, en el cuidado de los animales o en la elaboración de productos agroalimentarios. Pero también, las avalanchas de fin de semana y días festivos no sólo son un riesgo para los sistemas naturales sino que generan importantes inconvenientes a los habitantes locales: invasión de las propiedades, aumento de riesgo en las carreteras… Se cita la necesidad de seguir profundizando, desde el Parque, en la educación de los habitantes urbanitas, tanto en relación con las especies silvestres como en relación con los habitantes locales y sus terrenos. En este sentido, un parque natural es también un escenario donde probar y aprender nuevos modelos de relación entre el medio rural/natural y el medio urbano, basados en la comprensión y el respeto mutuo.

El Montseny, Reserva de la Biosfera más allá del espacio protegido

A propósito, hemos dejado para el final de este artículo comentar otra superposición interesante representada en el Montseny y que suele ser poco conocida. En 1978, el Parque Natural del Monstseny fue declarado por la UNESCO Reserva de la Biosfera, dentro del Programa El Hombre y la Biosfera (MAB). Este hecho situó a Montseny también como un referente internacional, interpretado internamente como una confirmación del valor de sus ecosistemas y su paisaje. El hecho de coincidir sus límites, en un principio, contribuyó a identificar las funciones de la reserva de la biosfera con las del parque, pero esta figura internacional tiene un propósito más amplio desde que fue concebida: armonizar la conservación con el desarrollo.

La superposición de la figura reserva de la biosfera, creada en 1974, con un espacio protegido fue frecuente en los veinte años siguientes. La cultura del momento sobre conservación de la naturaleza indujo a considerarla una distinción que resaltaba el valor del espacio protegido, descuidando su principal seña de identidad. La reacción internacional a esta deriva se dio en 1995, en una Conferencia Internacional sobre Reservas de la Biosfera, que se celebró en Sevilla, cuando ya había más de 300 lugares bajo esta denominación. A partir de ahí el desarrollo sostenible se puso en el centro de las prioridades de las reservas de la biosfera. La función de conservación en estos lugares se concibe en dos formas complementarias. Una, la conservación dentro de las áreas protegidas incluidas en la reserva de la biosfera y, otra, mediante los efectos positivos sobre la naturaleza derivados de buenas prácticas en el uso de los recursos naturales, fuera de aquellas áreas. En esa forma, la naturaleza y el hombre se benefician mutuamente de modelos de desarrollo que compatibilizan los intereses de ambos.

El sistema de evaluación que se puso en marcha en el Programa MAB hizo que, en los siguientes años, se manifestara una carencia muy extendida en relación con la promoción del desarrollo sostenible. Muchas reservas de la biosfera, entre ellas El Montseny, recibieron recomendaciones desde la UNESCO para reforzar la función desarrollo fuera de los espacios protegidos y cumplir, así, los requisitos adoptados en la Conferencia de Sevilla.

En 2010, El Montseny puso manos a la obra para responder al requerimiento de la UNESCO y comenzó a preparar la ampliación de los límites de la reserva de la biosfera más allá de los del parque. En 2014, el órgano de gobierno del Programa MAB, en su reunión anual en la UNESCO, aprobó los nuevos límites de la Reserva de la Biosfera del Montseny, que se extendían al territorio completo de los municipios que tenían una parte dentro del parque. Un solo municipio no se incorporó a la propuesta por decisión propia.

Un modelo basado en el diálogo y el compromiso

Un largo proceso de información, discusiones y toma de compromisos ha dado lugar a una verdadera reserva de la biosfera, que contiene en su interior el Parque Natural de El Montseny. El número de hectáreas ha pasado de 30.000 a 50.000 y, lo que es más importante, ahora es un proyecto territorial en el que están implicadas 51.000 personas en lugar las 1.200 personas afectadas por el parque. La Reserva de la Biosfera de El Montseny ampliada no es ya una etiqueta que da mayor relevancia a un espacio protegido sino que cuenta con los ingredientes necesarios para ejercer como una auténtica herramienta de promoción del desarrollo sostenible.

Una reserva de la biosfera se establece voluntariamente y se fundamenta en el compromiso, más allá de las restricciones impuestas por las leyes que existan, con independencia de esta figura que no implica leyes nuevas. Lo que sí necesita son procedimientos de gobernanza que permitan el diálogo y la interacción entre los actores del territorio orientadas a generar iniciativas positivas para la población y para los recursos naturales. Esto lo han entendido muy bien algunos de los habitantes locales. Una emprendedora hortelana nos comunicaba su impresión de que hasta ahora ha sido el Parque el que ha estado presente y que echa en falta una mayor presencia de la Reserva de la Biosfera, como imagen de su compromiso con una forma sana de producción.

La valla de su huerto ecológico deja un espacio exterior para permitir el paso de la fauna silvestre

Los nuevos mecanismos de gobernanza que se están estableciendo en El Montseny aportarán, sin duda, ese impulso dinamizador a agentes del territorio, sean productores, líderes sociales o gobernantes locales.

En este caso hay que destacar que los mecanismos de interacción de lo público y lo privado en el Parque, y la forma de entender la conservación en interacción con los habitantes locales, ha facilitado la comprensión de la figura de reserva de la biosfera ampliada y el establecimiento de los acuerdos necesarios. Los municipios que hoy están integrados en su totalidad en la reserva de la biosfera ya aplicaban criterios de sostenibilidad en la gestión territorial, sin duda inducidos por la valoración que les merecía el parque natural.

La reserva de la biosfera del Montseny forma parte del proyecto DiálogosRB.net, una red de conocimientos de la Red Española de Reservas de la Biosfera, que se desarrolla con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, entre otros. Introducir comentarios en este blog es una forma de participar, que está abierta a todos los interesados.

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