Tema: Relaciones rural-urbano

JORNADAS ABIERTAS SOBRE DESARROLLO SOSTENIBLE. Proyecto DiálogosRB.net

7-15 de noviembre, intercambios online

La sociedad urbana de hoy parece vivir de espaldas al medio rural, como no sea para ir de excursión o para consumir documentales. En uno y otro caso es como si se tratara de un mundo irreal visto en una pantalla. Las experiencias analizadas dejan ver un mundo rural vivo, real, con gentes que se plantean su futuro, pero también el futuro de los demás, preocupados por las relaciones entre los elementos naturales, el uso de los recursos, la aspiración de una vida digna y la viabilidad de su actividad. A poco que escuchemos a estas gentes se pueden percibir múltiples formas de interacción del medio urbano con el rural y la necesidad mutua de comprenderse y respetarse. Para avanzar en la reflexión que propone DiálogosRB.net sería conveniente profundizar en:

  • Entender qué necesita el mundo rural del mundo urbano y viceversa, adoptando el punto de vista correspondiente de un ciudadano rural o urbano. La descripción de las experiencias estudiadas ofrecen la visión de distintos agentes, que pueden ayudar a documentar estos hechos.
  • Constituyen dos sistemas de vida distintos o dos modalidades de un mismo sistema, ¿en qué puntos conectan ambos?
  • En el caso de los espacios protegidos, los ciudadanos rurales ven limitadas sus posibles actuaciones sobre el territorio, generalmente como resultado de decisiones tomadas en las ciudades, a veces sin consultarles. Empieza a aflorar el debate sobre los retornos que el medio urbano debe devolver al medio rural en contrapartida por la pérdida de oportunidades propias en pro de intereses comunes. Desde esta plataforma podríamos contribuir a dar sugerencias para ese debate.
  • El mutuo reconocimiento es un previo imprescindible para construir una situación de respeto mutuo, en pie de igualdad. ¿Esto es conveniente, es una sugerencia poco realista, es justa o es injusta?
  • Argumentos que apoyarían avanzar en un modelo de mutuo respeto y compensaciones en ciertos casos.

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11 Respuestas a Tema: Relaciones rural-urbano

  1. Cristina Herrero dijo:

    En la información que difunde la Plataforma Custodia del Territorio, ayer daban este enlace (http://custodia-territorio.es/novedades/bancos-de-conservacion-de-la-naturaleza-situacion-actual-y-avances), donde se comenta sobre la iniciativa Bancos de Conservación de la Naturaleza y una entrevista con una persona, bióloga, que lo aplica a su propia finca y forma parte de la Plataforma de Custodia del Territorio.
    Creo que es una propuesta muy interesante en la búsqueda de vías de compromiso mutuo entre lo rural y la Administración, que en definitiva tiene que ver con el modelo de relaciones de la sociedad actual con el medio rural.

  2. Cristina Herrero dijo:

    También en la Plataforma de Custodia del Territorio se ha comentado un artículo de Uxío Otero que presenta una visión integrada sobre los recientes incendios de Asturias y Galicia (http://dialogosrb.es/assets/incendios-forestales-uxio-otero.pdf). Creo que ofrece una visión muy certera sobre la marginalidad del medio rural y da elementos valiosos para la reflexión sobre este tema.
    En las experiencias analizadas en DiálogosRB.net también hay ejemplos para esa reflexión, algunos muy positivos.

    • Pájaro Loco dijo:

      Me parece interesantísimo el punto de vista de Uxío Otero. Creo que confirma una sensación que me lleva rondando muchos años: el excesivo y mal enfocado proteccionismo de las leyes que gestionan los espacios protegidos. Tengo la impresión de que cuando se redactan estas leyes no se tiene en cuenta que, normalmente, el mismo valor a nivel de flora, fauna y paisaje que hace de reclamo de esos territorios y que se quiere conservar, viene dado por un uso real de ese territorio, que son los propios habitantes de la zona y sus maneras de utilizarlo los que han conformado ese espacio, lo que lo ha hecho merecedor de esa distinción. A mi entender, es un error que para “proteger” la riqueza de ese territorio se limiten los usos tradicionales que lo han hecho posible. Es intentar congelar en un instante temporal algo que tiene que seguir vivo para que pueda conservar esas mismas características que le pusieron en valor. Y al intentar “conservarlo” vienen los problemas que desde un despacho difícilmente se pueden preveer, pero que para la gente que vive y convive con ese entorno son evidentes. Un excesivo proteccionismo conduce a desequilibrios en la flora y en la fauna, invasión de especies que antes se mantenían controladas, campos abandonados, montes llenos de troncos, ramas viejas y vegetación fácilmente inflamable. En cambio, una buena gestión, un uso razonable de un entorno, hace que los campos se utilicen, se regeneren, que no se llenen de malas hierbas y matorral, que el ganado regenere los pastos, que no haya árboles muertos, ni ramas podridas…, porque la gente cuida de lo que es suyo, de lo que utiliza a diario, de dónde saca lo que necesita para vivir. Protección si, pero con cabeza, dialogando con los que utilizan esa zona, conociendo los pros y los contras. No puede ser una imposición desde fuera, prohibiendo pero sin dar nada a cambio, porque en ese caso ¿qué aliciente tienen las gentes de ese lugar para cuidarlo y mantenerlo, si les quitan su modo de vida tal como lo conocen y no les permiten usarlo?

  3. Germán Alonso dijo:

    A final de los 70 tuvo lugar las reuniones de Valsaín y Cercedilla para la constitución del movimiento ecologista en España. Recuerdo que entonces estábamos de acuerdo en que la Administración debería tomar las riendas de la conservación. Entonces si que existía una gran brecha entre las personas que vivían en ciudades y las que vivían en el medio rural. Hoy creo que esa brecha es menor y los jóvenes de ambos ambientes se parecen más en sus gustos, aficiones y deseos que los de entonces. La Administración es algo que no debemos confundir con el medio urbano.

  4. Introduciría una idea que se trasladó en el Congreso de Reservas de la Biosfera de Ordesa y Monte Perdido, por parte del personal del CSIC del Instituto Pirenaico de Ecología y ya había escuchado alguna vez. El ganadero/a agricultor/a non son cobradores de subvenciones sistémicos, básicamente son gestores del territorio infravalorados por una sociedad cada vez más urbanita y que entiende el medio rural como una especie de selva virgen donde sus habitantes sobran (no el/ella en sus visitas de fin de semana). El papel de gestor del territorio debe ser fundamental y por supuesto requiere la formación que reclama Uxío, siempre contando que debe contarse con la experiencia ancestral de los habitantes del entorno para su cuidado y no despreciar sistemáticamente la experiencia de generaciones, como a veces ocurre.

    La sociedad debería pues en mi opinión, tener un papel de facilitador de la presencia respetuosa de los ganader@s-agricultor@s-gestor@s en el medio rural, como garantía para su conservación. Acompañándoles en su gestión y disfrutando de la misma (paisaje, alimentos de proximidad, recursos hídricos, …).
    No cabe que un medio natural manejado durante siglos por la mano humana, resulte de repente abandonado y esta crisis social de ausencia, no afecte al mismo. Otros territorios del propio Estado como el País Vasco o del extranjero como la Bretaña Francesa, más haya de sus similitudes y diferencias deberían poder servirnos de faro.

  5. Me permito añadir este artículo (está en Gallego y esto también es biodiversidad), elaborado por profesorado e investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela, que profundiza y en buena medida es coincidente con el de Uxío Otero:

    “Manifesto da Universidade de Santiago por unha nova política para o rural galego
    Máis de oitenta profesores e investigadores da Universidade de Santiago (USC) que traballan en diversas áreas de coñecemento ligadas ao ámbito territorial demandan unha nova política para o rural galego, segundo se recolle no manifesto ‘Por unha nova política para o rural galego’, presentado este mércores por un grupo de docentes no edificio de Vicerreitorías de Lugo.
    Os profesores da USC Dolores Vázquez, da área de Ecoloxía, e Emilio Díaz Varela, do departamento de Enxeñaría Agroforestal, foron os responsables de poñer voz ao manifesto ‘Por unha nova política para o rural galego’, un documento a través do que os asinantes achegan as súas opinións e propostas para contribuír a acadar unha solución á problemática derivada dos incendios.
    Este é o texto íntegro do manifesto:

    ‘Por unha nova política para o rural galego’

    Os e as asinantes deste manifesto, persoal docente e investigador da Universidade de Santiago, achegámonos á problemática dos lumes desde áreas científicas diferentes (agronomía, bioloxía, economía, historia, enxeñería de montes, xeografía, etc.), mais compartimos, como parte integrante que somos da sociedade, a preocupación polo sucedido na segunda semana de outubro, cando unha vez máis, as lapas asolaron unha parte significativa do noso país. Preguntámonos, sobre todo, polo que podemos e debemos de facer para evitar que isto volva acontecer.
    Por que sufrimos vagas de lume de xeito recorrente? A resposta a esta pregunta precisa dunha reflexión colectiva na que participen tanto os habitantes do rural como do urbano. Unha reflexión que ten que estar apoiada non en suposicións ou opinións difundidas en medios de comunicación, senón no coñecemento científico-técnico achegado desde unha multiplicidade de fontes.
    Con este manifesto pretendemos facer unha chamada de atención á sociedade no seu conxunto e aos nosos responsábeis políticos sobre a necesidade dun debate público sereno e profundo acerca das causas dos lumes forestais. Un debate que supere as explicacións banais e produza un cambio de rumbo nas políticas territoriais, particularmente nos eidos ambiental, forestal e agrogandeiro. Somos conscientes de que moitas das medidas a adoptar so deixarán sentir os seus efectos a medio e longo
    prazo, e que ademais, poden ser difíciles de aceptar por unha parte importante da poboación. De aí que o consenso social e político sexa imprescindíbel.
    Temos que comezar xa a traballar na análise do acontecido, e pensamos que este traballo ten que ter como obxectivos finais, os seguintes:
    1.- Abordar a ordenación territorial. Debemos de facelo en sintonía coas directrices internacionais,comunitarias e nacionais en materia de planificación de espazos rurais e urbanos, conservación da biodiversidade e mitigación do cambio climático, así como nas necesidades ambientais e socioeconómicas do país.
    2- Integrar a diversificación de usos e o aproveitamento racional dos recursos existentes coa finalidade de frear a perda de terras de uso agrario de elevada aptitude e a destrución de espazos de grande valor ambiental. Precísase dunha ordenación do sector forestal baseada en criterios de sustentabilidade ambiental e económica, diversificación de especies e produtos, respecto ás infraestruturas verdes e á rede de espazos protexidos.
    3- Aplicar de xeito efectivo a lexislación vixente. Necesitamos mecanismos que permitan que se cumpra o xa establecido en materia de distancias, aproveitamento ou conservación ambiental.
    4.- Transformar o actual dispositivo de extinción de incendios, recoñecendo o esforzo dos/das traballadores/as do servizo e o elevado risco que enfrontan. Ao mesmo tempo, consideramos que as labores de prevención deben cobrar un maior protagonismo.
    Partindo destas premisas, os e as asinantes deste manifesto reclamamos consenso social e político e expresamos a nosa disposición para colaborar nun proceso de debate aberto e participativo en aras da consecución dun modelo de xestión que permita superar a situación actual e proporcionar unha nova oportunidade ao noso medio rural, no convencemento de que sen as ferramentas axeitadas, o futuro da nosa sociedade e do medio que a acolle pode verse seriamente comprometido.
    Asinan: Docentes e investigadores/as no ámbito territorial da USC”

  6. José Vicente de Lucio dijo:

    La relocalización deberá devolver la dignidad al mundo rural. En sus cuatro cuestiones fundamentales: cuidado del medio ambiente, calidad del alimento, modelo agrario y emancipación del mundo rural. Las personas de la ciudad tienen la responsabilidad ética de comprar los alimentos pensando en estos principios. El importante movimiento de activistas de la comida (agricultura apoyada por la comunidad, mercados de productores locales, grupos de consumo…) sirve de banco de pruebas para un cambio en las relaciones rural-urbanas.
    La brecha urbano-rural deriva del “des-precio” histórico por lo rural (Condición necesaria para la acumulación original). La industrialización de la agricultura ha conducido al sistema global de producción de alimentos nefasto, principal responsable de las emisiones de dióxido de carbono y de haber sobrepasado límites planetarios. ochocientos mil famélicos, mil quinientos millones de sobre alimentados y el 30% de la producción global de alimentos a la basura mientras que la agrobiodiversidad se sigue reduciendo.
    Las RB tienen una una particular responsabilidad como experiencias demostrativas en este punto.

  7. Alberto Castillo Aranda dijo:

    Opino que la diversidad cultural y social de nuestro país también se ve reflejada a la hora de definir qué es lo rural y que es lo urbano. Dudo mucho que un habitante de Madrid, Barcelona o Sevilla utilicen los mismos parámetros para establecer la diferencia entre ambos términos, que un habitante de Soria, Ávila o Teruel.
    Me gustaría distinguir lo que para mí es el mundo rural y el mundo urbano. Lo urbano se extiende más allá de las grandes ciudades o capitales de provincia, incluye pueblos de mayor o menor magnitud que pese a vivir de manera diferente a las grandes urbes, su tamaño o el estar en un área de influencia de un núcleo de población con acceso a servicios, hace que sus habitantes puedan desarrollar una vida relativamente fácil y cómoda.
    Lo verdaderamente rural y donde se encuentran los grandes problemas de despoblación, a los que van asociados los problemas ambientales por la pérdida de la gestión del territorio, son aquellos núcleos aislados en la que la vida de sus habitantes es más complicada y dura, en los que ir al centro de salud, hacer una gestión administrativa o acudir al colegio, complica la vida diaria.
    Es en este mundo rural en el que hay que trabajar, desarrollar algún tipo de medidas que permitan una discriminación positiva a quienes vivan allí, para intentar limar al máximo las diferencias entre unos habitantes y otros. La gente de nuestros pueblos quiere seguir viviendo en sus pueblos, pero necesitan disponer de unos servicios mínimos o acabaran por marcharse todos. Será entonces cuando nos demos cuenta del importante papel que desarrollaban esas gentes con sus actividades económicas en la gestión del territorio.

  8. Alberto Hernandez-Salinas dijo:

    Comparto la visión de que existe una gran diversidad dentro del espacio definido como rural o como urbano. Los pueblos más vulnerables son los pueblos aislados y con pocas oportunidades para que la gente pueda desarrollarse social y económicamente con el fin de mejorar su bienestar y calidad de vida y tienden a abandonarlos. Por otro lado, los pueblos limitrofitos a las ciudades se transforman en “pueblos/ciudades dormitorio” y tienden a perder su función de gestores/guardianes de su territorio abandonando en muchos casos la función/trabajo de custodia del territorio. De la misma forma, cada ciudad tiene su propio desarrollo y en muchos casos se nos olvida que dependemos de la naturaleza, no solo para asegurar nuestra supervivencia, pero también para todos los aspectos sociales incluso en las ciudades.
    Por ello una propuesta que lanzo sería ver las conexiones que existen entre estos dos mundos (urbano/rural) en vez de intentar dividirlo. Las ciudades necesitan aportes que vienen del mundo rural y no disponen del espacio suficiente como para poder producirlo o almacenarlo (agua, comida, ocio, por ejemplo). La interdependencia (económica, social y cultural, ambiental, movilidad) entre ambos es importante. En muchos casos la gestión y las políticas públicas que se aplican no toman en cuanto esta relación. Las RB son territorios que podrían ayudar a re-plantear esta unión a través de espacios “proveedores de servicios” para las ciudades tales como la alimentación, pero también del mantenimiento de los ecosistemas que son dinámicos y evolutivos (ya mencionados). A su vez introducir la naturaleza en las ciudades a través de corredores ecológicos que conecten el centro de la ciudad con el mundo rural próximo y también el más lejano.

  9. Antonio Pou Royo dijo:

    El binomio rural-urbano desde una perspectiva más amplia.

    La inmersión en la praxis cotidiana nos centra en una percepción de la realidad muy escueta en la que somos capaces de desenvolvernos con una cierta soltura. Somos conscientes que la realidad se extiende más allá pero la relegamos a un segundo, tercer o cuarto plano, hasta transformarla en irreal, en irrelevante para nuestra vivencia habitual. Si fuese de otra forma sucumbiríamos por incapacidad de saber cómo abordarla.

    El análisis que habitualmente hacemos de lo rural y lo urbano está también afectado por la misma limitación. Dicho análisis se queda encerrado en unos márgenes conceptuales de los que parece imposible escapar y en los que el mundo rural aparece como claro perdedor. En estos momentos parece imprescindible disolver esos márgenes y echar un vistazo a esa realidad exterior, aparentemente lejana, porque se está acercando a gran velocidad y va a formar parte de lo cotidiano en muy pocas décadas.

    Para analizar la situación actual hay que remontarse a un pasado lejano, 12.900 años atrás. La fase álgida de la última glaciación había tenido lugar otros tantos años antes y las temperaturas en gran parte del planeta, especialmente el hemisferio norte, se habían suavizado notablemente. Por causas complejas, y aún no bien comprendidas, en unas pocas décadas los fríos regresaron aunque no con la intensidad de la última era glaciar. Es el periodo que los estudiosos de los climas del pasado denominan el Joven Dryas.

    Duró 1.200 años y su final fue aún más brusco y dramático que su inicio. En unos pocos años se registraron aumentos drásticos en las temperaturas de grandes partes del hemisferio norte, mucho mayores que las más temidas previsiones del cambio climático actual, y en unas cinco décadas se quedaron estabilizadas. Desde entonces vivimos un periodo de climas suaves completamente excepcional respecto a lo que ha sido habitual en el último millón de años.

    El abrupto cambio climático que tuvo entonces lugar produjo efectos catastróficos en los ecosistemas terrestres y, por ende, en los humanos que vivían de ellos, cazando y recolectando. Se sabe poco de cómo se desarrolló ese periodo en el que las comunidades humanas tuvieron que hacer frente a situaciones imprevistas, no consideradas en sus culturas porque nunca antes se habían visto frente a algo semejante.

    Posiblemente muchas masas forestales colapsaron en pocos años y otras se comenzaron a generarse poco a poco. Todo ello afectaría a las poblaciones animales, algunas de las cuales también colapsarían y otras emigrarían. Nuestros antepasados se vieron obligados, por esas circunstancias o por competitividad con otros grupos humanos, a renunciar a una vida nómada y a tratar de sobrevivir en territorios más acotados. La domesticación de especies vegetales y animales, hasta entonces esporádica, se generaliza. Se despliega la agricultura, aparecen los primeros silos y, con ellos, los primeros hábitats fortificados. Es el comienzo del mundo rural.

    Los grupos humanos pasan así de vivir integrados en los procesos naturales, a tener que generar unos ecosistemas propios, diferentes. Con ellos cambian también las relaciones humanas, las culturas, y aparece lo que se conoce como el periodo Neolítico que ha dominado los últimos 10.000 años. El mundo rural actual participa aún de muchos de sus rasgos. Probablemente estamos ahora siendo testigos del final de dicho periodo.

    Con la aparición del mundo rural surgen también en el medio oriente los primeros esbozos de urbes que permiten un mayor desarrollo tecnológico. Aparecen entonces grupos especializados que no producen su propia comida y que dependen del mundo rural, generándose una diferenciación que ha ido extremándose hasta la actualidad.

    El prestigio social se ha ido volcando hacia lo urbano y tecnológico, degradándose el valor de la producción de alimentos y, con ello, el de todo el mundo rural. La realidad del mundo de hoy está en lo urbano y en las megalópolis. La producción de alimentos está comenzando también a deslocalizarse del mundo rural y ya es posible cultivar en edificios, una tendencia que, sin duda, va a generalizarse en los próximos años. Pese que aún es importante, el mundo rural está comenzando un declive irremediable y su presencia quedará progresivamente relegada a satisfacer las necesidades emocionales de los habitantes del mundo urbano. El equilibrio en la relación mundo urbano/mundo rural ha colapsado en favor del primero. ¿Fin de la historia?

    Probablemente no porque hay un tercer elemento: el mundo natural. Ese mundo natural que la cultura neolítica rural fue arrinconando a un lado, y que ahora el mundo urbano lo arrincona aún más colocándolo en el estante de la estética, del “amor por la naturaleza”, bien lejos de lo cotidiano, de lo real. Se le añora desde ciertos sectores sociales, clamando por “una vuelta a la naturaleza”, ignorando la realidad de un mundo actual superpoblado. El mundo de las megalópolis desplaza al mundo natural irremisiblemente.

    Las tecnologías y el desarrollo económico están haciendo posible que los seres humanos seamos ahora, junto con el krill, las especies con mayor biomasa del planeta. Para eso estamos utilizando todo lo que la naturaleza nos deja usar y lo recombinamos de miles de formas diferentes. Pero nos sobran piezas que no sabemos qué hacer con ellas: gases de efecto invernadero y miles de productos que se nos acumulan en la atmósfera, aguas y suelos, amenazando seriamente a la continuidad del sistema. La velocidad a la que se nos acumulan los problemas es muy superior a nuestra capacidad actual para resolverlos, porque además, cada año la población mundial se incrementa en 83 millones de personas.

    Lo que llamamos naturaleza, la biosfera, antes de nuestra irrupción, es la que había conseguido que la composición de la atmósfera y de las aguas se mantuviese en un rango adecuado para la habitabilidad de una gran diversidad de especies. Esa diversidad es imprescindible para amortiguar la gran variabilidad de situaciones que nuestro planeta se enfrenta en su periplo espacial. Dado que somos los humanos quienes estamos desestabilizando las condiciones, nos toca, sí o sí, hacernos cargo de la situación.

    La vuelta a la naturaleza es imposible. El mundo rural desaparece en su funcionalidad básica y el mundo urbano, tal como hoy lo conocemos, es inviable, por insostenible. Necesitamos algo diferente, aún por inventar, que reequilibre esas tres piezas. El reto es, al menos, equivalente al que se enfrentaron nuestros antepasados hace 10.000 años. Por otra parte, un vistazo serio a los datos sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales, muestra claramente que el reto se nos acerca a gran velocidad. Habrá que enfrentarse plenamente a él en un periodo de tiempo muy inferior al que nos separa de la última guerra mundial.

    Es tiempo de empezar a dejar a un lado la discusión del binomio mundo rural/mundo urbano, y comenzar a pensar en algo diferente. El neolítico se acaba y estamos entrando en una nueva era para la humanidad, pero ese paso ni está garantizado, ni será fácil. El que sea una transición suave o traumática, hacia una insoslayable sostenibilidad, dependerá en una buena medida del grado de implicación y compromiso de las generaciones actuales. Dado que las generaciones anteriores ya no están aquí, las actuales son las que deben asumir la responsabilidad de las situaciones a las que hemos llegado. El reto es formidable pero jamás tuvo la humanidad tantas herramientas para poderlo abordar con éxito. La dificultad está en decidirse, de una vez, a utilizar la gran cantidad de conocimiento que hemos acumulado.

  10. Angela dijo:

    Me gustaría saber si existe algúna plataforma ciudadana en activo en defensa y custodia del territorio rural. En temas de mantenimiento del patrimonio en temas de vivienda rural paisajística .etc.si existe y pueden facilitarme la dirección.
    Un saludo
    Ángela Aira Lago

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